Tener demasiado para decir, pero simplemente es más cómodo no hacerlo.
A veces se adueña de ella esta crisis de ansiedad, como ahora y su pecho explota, el corazón lucha por salirse por su garganta. Se quedó ahi trabado. Quisiera desangrarse entonces. Quisiera poder hacer algo para que se detuviera pero una vez más no pudo. Pasó ya mucho tiempo desde que había cerrado el círculo y abrirlo seria una tragedia. Quién le asguraría que esta vez puediera cerrarlo de nuevo, quién evitaría que su conciencia vagara indefectiblemente en la nada misma, si quedara dando vueltas ahi para siempre, regodéandose en su propio charco, en su propia miseria. Mirando como todo lentamente se desmoronaba de nuevo y ya sin ganas de recobrarlo. Sólo dormir- Sólo reirse en sus vicios.
A veces, sentía que nada valía la pena. Que ella no valia la pena. Estaba de un humor tan desagradable, odió lo que veia. Destrozaría el espejo en mil partes, sólo podia ver defectos. en cada insignificante rincón Siempre tan crítica.
Todo es un cúmulo de mentiras, de hipocresía y ella y él. Tan aferrada, tanto más que no soportaría la pérdida. Duele el riesgo, la incertidumbre, lo que siempre evitaba pero aquella vez algo falló, le salió en contra de sus planes. Se tiró al abismo. Si me estrellara, ya no podria reconstruirme- una y otra vez esa frase que le daba vueltas, que la mortificaba.
No le tenia miedo a nada, jamás lo tuvo , sólo la ignorancia, la irracionalidad, ese irrevocable limbo. A eso es a lo único que le temía histéricamente.
No sabía cuanto iba a durar, no sabía qué lo terminaría destruyendo y por ende no sabía cómo evitarlo, salvo aislandose, alejandose de todo factor de riesgo. Aléjandose entonces de todo.
Y escrbió, y la tinta se disolvía en el agua, siempre. Y sus notas, infinidad de ellas. Abrí el cajón y sostuve el cuaderno. Lo abrí en la última página y encontré que era la más blanca y que brevemente rezaba : Cuando estoy sola me siento segura, el problema es que ya no lo estoy. El problema es que no quiero estarlo.
La Abulia lucha por consumirme, me roe, me sostiene los brazos y se desliza por el resto del cuerpo, sofocante. Trato de mantenerme, de mirar adelante, de mirar bien y sin embargo todo es tan difuso de nuevo. Estoy en el limbo y estoy a un paso de perder el equilibrio. Necesito un café-
Todo comenzaba a variar, salvo esa siempre constante necesidad de silenciar la ciudad, apagar los faroles, desaparecer. Ponerle stop a la película, cerrar los ojos para siempre. Lanzarse a un vacío desmsurado e impactar eterna.

