jueves, 9 de enero de 2014

Como una adicción me cautivas de vez en cuando y cuando menos me lo espero, vas y venís, desaparecés sin dejar rastro y acá estoy de nuevo bajo los efectos del frenesí que me inyectás.
En una sincronía a distancia, crecemos a la par, nuestros pensamientos se entrecruzan, nuestras esencias clonadas perduran intactas esperando volver a encontrarse.
Quiero tirarme en paracaídas y  volar, que sea mi cuerpo enfrentado al mundo en la gravedad. Quiero conocer el final de esta vida quiero saber que mis ojos se apagaron y  que en ese momento tu mano aferraba mi mano
Quiero dejar de soñar, despertar y vivir el sueño.
Quiero tirarme en paracaídas con vos y que no importe nada más que ese momento.


viernes, 13 de diciembre de 2013


Imprimo una sonrisa en mi boca 
y anestesio los sentidos. 
Inhalo este humo que me condena-
Estar vivo. 

Sufrir, trabajar, comprar, consumir,
quedarse dormido 
con una sonrisa 
falsa en los labios 
y cada día busco
lo que alcancé el primer día


La humanidad no existe,
salvo los momentos vanos 
efímeros que compartimos con ellos.
Tengo una adicción pero 
al menos ya no sos vos.

Porque lo que consumo ahora 
es más fácil de conseguir 
que un poco de amor sano. 

Porque los momentos felices son todos
y no nulos como los que recuerdo de vos.


Olvidar por no morir
Ignorar para seguir
El tiempo se evapora
y ya es hora de salir.

Tu voz ya no acalla el sonido 
de mis pensamientos, 
quiero ser libre de tomar
todo lo que da Jah.

Ya no hay tiempo de soñar
ahora debo escapar, despertar 
y un nuevo sueño inventar.


miércoles, 16 de octubre de 2013

Tengo un frasco de sueños que quieren ser quemados, quieren ser humo dentro de mi pecho, que quiere ser libre desde hace tiempo y sus alas han sido cortadas de la piel.
El aire que respiramos está tan viciado que adormece nuestro cuerpo y lo hace cosquillear. Duerme los malos sentimientos y me ayuda a continuar.
No quiero tener miedo, quiero poder cerrar los ojos y dar borrón y cuenta nueva.
Tengo una soledad tan sobrepoblada, una angustia tan inundada.
El humo, los colores que ven mis ojos, el tiempo se hace lento y la tierra emite canciones. 
Lentamente mi cuerpo se entrega al vacío.

viernes, 4 de octubre de 2013

Tengo un "te amo" en los labios

Tengo un "te amo" en los labios y no lo puedo exhalar, tengo tu aire rodeando mi alma y no lo puedo soltar. Tengo tu aroma bailando en mis sueños y no lo puedo parar.
Tu atardecer cae sobre mi paisaje y no lo puedo sesgar. El invierno acaece sobre mi piel y la oscuridad se implanta en mis ojos y no esta en sus planes escapar.
El silencio de tu ausencia desgarra mis días, no encuentro la paz.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Soñar con regresar,

 que el tiempo corra en la dirección contraria, que corra como uno y que un día no sea igual al anterior. Vivimos en una carcel frágil como telas de araña pero de la que sin embargo no somos capaces de huir.
Somos lo que pensamos, o somos lo que hacemos?
Estoy tratando de entenderlo todo, absolutamente todo, pero el cuerpo y la mente están tendidos, erosionados y al borde de la pulverización.

let me slip away I´m barely holding on-


martes, 3 de septiembre de 2013

Me despierto con tu sabor en mi boca y sé que mientras soñaba viajaba al pasado. me sentia tan segura e indestructible, tu mano sujetaba con fuerza la mia.
Vi entonces tu mirada de aquel día, de culpa y remordimiento, de miedo. Me diste cinco palabras y se derrumbaron las estrellas del cielo. Entonces la penumbra avasalló.

La vida sigue - dicen, pero no es verdad
A veces solo pasan los días.

Quisiera que este fuera el final de todo pero los días pasaron, y los meses. Un ruido fuerte me despertó. Eran ellos apagando todas las luces, arrancando todo el sonido.
Creo que fue la falta del ruido la que me despertó en realidad y no un ruido fuerte, fue la violencia con la que fue arrasado el bullicio. 
Todo es luz y silencio ahora, como una celda de manicomio.




jueves, 18 de abril de 2013

Bird of sorrow

El alma en un puño se escabulle de un cuerpo autómata que ya no obedece a las ideas y a los deseos, esclavo del capitalismo, la locura y la ciudad. El aire helado resquebraja los labios, paraliza el tacto; 
y el espíritu desesperado, preso de una burbuja de tortura y sangre. Un destello de frenesí enfermo es ahora la única sombra de sus ojos.

Maldice en voz baja.


Es droga y es veneno. Es necesidad y padecimiento. Es la presencia de esta ausencia infinita.

Una sola pitada , ahogarse en el humo, la angustia, oh la infaltable y sofocante angustia; 
El eclipse de aquel febrero fatal. Perecer en las ansias de vivir, cada mañana, cada tarde y cada noche.
Los granos de arena caen sin parar sobre si mismos y se pierden en un reloj que no tiene fin pero el tiempo se agota y las arrugas de cansancio aparecen tapando los zurcos que quemaron unos cuantos millones de lágrimas indetectables hace ya muchos veranos. 
Se oye un alarido descomunal y el pronto eco aplastante. 
La oscuridad arremete infalible en las pupilas barrosas llenas de nubes y de tierra otoñal.
El cuerpo yace tendido bajo un colchón de hojas de múltiples colores. Un espectro de él toma su lugar en el mundo porque debe continuar el ciclo por el resto de sus días. 
Ninguna mirada toma nota.




lunes, 11 de febrero de 2013

Morir

Tres días tarda una Gardenia en marchitar, no importa cuánta agua tenga, si esta limpia o turbia. Cinco horas tarda un fuego en extinguirse y veinticuatro horas tu cuerpo en apagarse.
Un mes tardó lo que albergabas en tu alma en hacerse humo y volar. El tabaco quema en mis labios y el café arde en mi traquea como tu piel en mi cuerpo de hielo, haciéndose cenizas.
Una noche tardó tu mano en escapar de la mía y la cama en convertirse en ataúd.

No hay sangre ni evidencia alguna, la mía es una muerte pura e invisible, nadie llorará la pena, ni una lágrima caerá sobre mi lecho. Vuelvo a la tierra, al centro del universo que me dio a luz, como la Gardenia se opaca y desaparece regando el aire con su perfume, queda su semilla para que el tiempo no la olvide, para ser enterna, pero su extinción al momento, es imperceptible.

El cerebro comienza a llenarse de vapor, el corazón detiene el bombeo, la sangre se seca. La carne empieza  a desintegrarse, el hueso se hace polvo y regresa a la tierra para servirle de alimento. Para que algo crezca en ella.
Si así se siente morir y si cada muerte es tan agónica, con razón todos le tenían que temer. Si dejar de existir conlleva este dolor putrefacto, si significa una contracción muscular que acalambra e inmoviliza cada hebra de piel, para que no puedas impedirle al estómago anudarse y estallar, para que no puedas evitar que tus pulmones expulsen todo su aire y se cierren, para que no deténga al ácido circular por la tráquea, disolviéndola y secando la boca, dejando por último a la mente aturdida y consciente 
desaparecer en soledad.

Si esto es morir entonces ahora estoy lívida de pánico.

Pero así me asesinó ella y marchité en doce horas, sin arma más que tres palabras. Y desaparezco yo, desaparece mi perfume, Se desvanece la evidencia y mi semilla.

Nadie lo sabe, nadie se percata, porque soy Jazmin pero no Gardenia.


sábado, 9 de febrero de 2013

"Acá la sociedad no existe, sólo una soledad terrible que cae sobre nosotros, y que ahora está cayendo sobre mí. No vemos nada, no porque no haya nada, sino porque entrenaron para no ver.¨


Nada es para siempre, ni siquiera la soledad.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Te busco, Paz y no te encuentro. Te grito, Paz y escucho el eco. Me dejas vagando sin aire en el pecho. Cierro mis párpados y me pierdo en el tiempo.
Llegas como siempre, cuando menos te espero, me besas el cuello., me calás los huesos. 
Y tu calor, voluta incorpórea, invade y me estremezco.
Te ansié tanto, te añoré como nunca, en el apocalipsis paulatino de  mi universo.

El viento silva desesperado a la cascada en la ventana, proclama que volviste y aclama que no salga, porque vos y yo sabemos cómo es esto, huis sin previo aviso y vaciás de luz cualquier incendio. Se extingue mi juventud en días como estos


Estás acá y sonrío, se congeló el segundo glorioso en el que te percibí.. Y asi, vivo para buscarte, muero por perderte y renazco para encontrarte. 


Todo se reduce a vos, 
Paz 
y todo acaba en vos.




jueves, 18 de octubre de 2012

De vez en cuando me dolés en silencio. 
De vez en cuando todavía te lloro.
De vez en cuando lleno la bañadera de agua y me sumerjo pretendiendo que la pena se va a desprender y va a quedar flotando separada de mi cuerpo inerte. Y así te vivo en agonía simulando que sos mi dolor, porque así seguís siendo parte de mi y me acompañas a todos lados. Y así solo encuentro paz cuando te padezco y el resto del tiempo sigo padeciendo cada una de mis actividades cotidianas que matan mi esencia lentamente porque no me dan un segundo para pensarte y seguir doliéndote para encontrar mi paz.
Y de vez en cuando cierro los ojos buscando un poco de tranquilidad y arremeten contra mi unos cuantos videos caseros que mis ojos grabaron hace tiempo y archivaron en algún armario de mi cabeza, escucho tu voz en un susurro casi inaudible. Eso ya dice algo. 

Seis pájaros negros en mi pecho simbolizan la libertad de mi alma. Pero el agua hoy me dijo que mi alma solo es libre cuando esta atada a la tuya. 

Y luego ahogó a los pájaros cruelmente y me encerró en su jaula.



domingo, 17 de junio de 2012

Tengo una caja de esas pastillas blancas y si cierro los ojos son de colores vivos, Son vivos seguramente para revivirme a mi, para despertar a este sueño que lleva fallecido un par de... siglos?. Tengo una caja de pastillas chiquitas para que dejes, para que quieras dejar de sangrar.
Los parlantes explotan un millón de estrellas que detonan al fin mi cerebro, yo siempre las vi azules, jóvenes, qué sorpresa al darme cuenta de que en realidad son todas ancianas y están a punto de apagarse, que vos, ella, él, el mundo ve el cielo nocturno iluminado de amarillo y blanco. Yo quiero que sea azul, como el mar en el que siempre me hundí, llena de paz. Y va ser eternamente, del color de mi olvido.



jueves, 24 de mayo de 2012

Todo se desplaza y así también la calma. Las agujas del reloj dan las tres de la mañana y me desvelan, todas las noches desde hace ya trescientos noventa y siete días.
 Una receta de letra ilegible para una medicación que no puede leer el dolor ni la intranquilidad, mucho menos curarla. Cuánto más se puede desear volver al estado natural, a los espirales de colores en el cielo raso, a los diamantes en el asfalto, al brillo intenso que irradian las esporas. Cuánto más esperar para volver a aspirar sabores y a escuchar aromas.
La mente no asimila el cambio de frecuencia, no reconoce el tiempo, se esconde adentro del tubo hermético por sus propios medios porque es lo único que recuerda, porque no comprende que tiene la llave de la puerta. Y así veo a este cuerpo desfalleciente, tendido en el parquet del tubo, contar con los dedos una y otra vez, trescientos noventa y siete, hasta disolverse.



jueves, 3 de mayo de 2012

Solté un alarido desesperante y desgarrador, quebré mis cuerdas vocales, ahogué mis pulmones. Me penetraste las pupilas con el brillo de esos ojos. Una palpitación. La respuesta, tu mueca de desdén, tu carcajada como un témpano, desalmada. 
Venían hacia mi con sus tentáculos, a succionarme las palabras y el tiempo. Caí sobre el colchón y la cama derruida rechinó, se me secó la sangre adentro de las arterias, mis párpados se cerraron. 
Blanco, todo es blanco en la profundidad del lago y respiro sin dificultad, no hay terror ni uñas que se clavan en la palma de mis manos, no hay mordizcos, mis labios estan intactos y ya no son víctima de mis propios dientes inyectados en ellos. Los múslos se relajan y entonces nado, nado hacia la nada blanquecina de mi ensoñación, hacia mi perfecto apocalipsis.
Y la muerte comienza de nuevo.
Grito, hago señas. Una réplica viva de mi ante mi vista tiene una alegre charla con vos en el lavadero y siempre va a ser así, porque todos los días te observo inventarme para creer en la solidez de tu mundo. Exhalamos el humo del cigarrillo que compartíamos, al mismo tiempo, sonreimos. Lo apagás en mi piel. Se apagan las luces. Cerrás la puerta.
El silencio, el zumbido en mis oídos. Mis costillas se disuelven. La niebla, el reloj. 
Y vos, golpeando la madera de la puerta,eterna. Giro el picaporte, la cerradura se falsea.
Madre. 



lunes, 12 de marzo de 2012

Me acuesto con tu remera puesta, me arropo en las sabanas que me regalaste, respiro tu espíritu robado, duermo al calor de tu cuerpo incorpóreo. 
Soy lo que moldeaste, veo lo que creaste, vivo una vida fundida en el asfalto que caminamos.



jueves, 23 de febrero de 2012

Buenos Aires explota madrugadas, mi cabeza intranquila entreteje las lineas que alguna vez escribimos. La tierra late, la sentís vibrar? la música estalla, las luces queman y mi delirio busca una coherencia entre la multitud, en cada vida que se avecina. Mi pecho sin aire, mis labios secos, mi mano busca una mano, mi piel siente tu calor deslizarse en la distancia que nos separa.
Voy recorriendo partes de mi historia, buscando aquella astilla que causó la herida y se dio por fugitiva, uniendo memorias, este carnaval esquizofrénico.
Un cuerpo que encierra a tantas personas, una cárcel de manías. Quién sos? Quiénes somos todos nosotros?
Una multiplicidad absorta que busca comprender, que busca, que busca y no encuentra.
La ausencia, mi delirio, esta escena. Cada color que arremete contra mis pupilas, el aire helado que en mi boca se transforma en agua. El pasto con aromas del pasado, la intensidad de la llovizna, gotas que lavan angustias. Las drogas, las drogas.


lunes, 23 de enero de 2012

Mi silencio y la soledad,

el tiempo arrebatado de las manos y el aire consumido. Esas hojas de otoño que ya no puedo recorrer. Mis colores ciegos.
Mi ausencia y el olvido; la astucia del viento que recorre nuestras pieles rememorando el camino hacia nuestro pecho. El suspiro cómplice. Nuestras manos.
Todos aquellos cigarrillos, el humo fundido en los vidrios nublados como mi espíritu. Vago esta noche en vela, esperando encontrar algo en vos que hace tiempo perdí de mi.
Revuelvo el café como en viejas rutinas de madrugadas insómnicas pero no me encuentro, no te encuentro; las melodías que traían paz son agrias, mis pómulos húmedos arden y el espejo devuelve una mirada  desconocida e insensata. Esas seguridades y certezas, esa persona que creía tener el mundo en su garganta ahora es un estropajo estático y moribundo. 
Despegar los labios y respirar desesperadamente, por la mente que no para de maquinar, que nunca calla y taladra hasta matar. Necesito la luz y mi aire prófugo, mi sombra plasmada en esta pared desaparece sigilosamente y me abandona, dejándome ahora si, completamente sola, rogando por que vuelva y ahuyente estas horas maltrechas.
Faltan los minutos y falta el espacio, queman los días de verano en el recuerdo de mi juventud robada. 


domingo, 25 de diciembre de 2011

Y de repente esos viejos vacíos que habías estado tapando sutilmente con tabaco y narcóticos colisionan en una sola noche y explotan como fuegos artifciales, la copa de champagne se derrama, brindamos por todos y por mi mientras tus plegarias se ahogan en el charco nacarado de la vereda en el que nadan los grillos, esperando una muerte lenta y nocturna como las melodias que canta tu cabeza y que ya no escuchamos más.
La piel se torna pálida y tus ojos refulgen bajo la luz del único farol encendido en la calle, dejás tu estela de brillo a donde sea que vayas, caminando helada entre el olvido y la desaparición.
El alcohol ya no hace efecto porque ya no queda sangre, ni conciencia para sofocar. No sabés ni donde estás, no sabés quién eras y buscas a quién sos; el tiempo corre tranquilo sin esperarte, pendiendo de un hilo en una ciudad ciega que estalla musica y luces iridicentes que ocultan su candor detrás de las puertas y cristales de aquellas personas a las que jamás vas a conocer. Ya a lo lejos, con la vista perdida, escucho un susurro débil: "Hola".



miércoles, 30 de noviembre de 2011

Mirar tu reflejo en el vidrio de la ventana abierta de par en par, escuchar el débil chocar de los postigos de las  vecinas a lo lejos, y sentir al viento helar tu piel. Inhalar el oxígeno que paulatinamente se torna dulce y entonces observar tu rostro y descubrir que es el mismo que hace tanto o quizás tan poco tiempo te contemplaba desde tu espejo sigue siendo el mismo, indagás por alguna muestra de metamorfosis pero no existen rastros, tu imagen había cambiado solo en tu mente y quizás de esa misma forma se transformó tu percepción del universo, aquel al que nunca perteneciste. 
Tu lengua se reseca y exclama por agua, tus ojos se entornan y tus retinas arden por el cielo, de golpe enrojecido. 
Nada como esta tormenta, nada como esta paz. Tus labios dibujan una enorme sonrisa a la que todavía ignorás., las copas de los árboles bailan y yo sigo con la mente perdida en otro tiempo, en otro cuento, en otra estrofa de la canción.
Voy viajando por las películas de mi vida y veinte minutos se vuelven horas. Comenzás a dudar de todo, de todos. De aquella realidad pasada que se bañó en tu sangre. SANGRE, esa que corre por tus venas transportando a tu carga genética, esa que derramaste para purificarte, para limpiar tus culpas infundadas, esa que tanto peso se llevó, esa que te alivianó y ahora cicatriza a aquella herida por la que escapaba y se transforma en el miedo, el rechazó y la necesidad imperante de arrancarte la piel y dejar que toda el líquido en común con tus progenitores se diluya. Siempre derramando sangre, pero nunca de la misma forma, porque desde tu nacimiento te caracterizó la creatividad. La desesperación por no ser como ellos, por huir, y dejar atrás tu celda para ser golpeada por la libertad te incinera la piel.
Rebelde no es quien  elige la mugre teniendo la opción del trono. Es aquel que habiendo estado en la mugre se levanta, se calza un traje y se enfrenta a la vida y gana. 
Es quién en vez de ruido y violencia elige el exilio en busca de la tranquilidad. Es aquel que deja atrás el pasado para subirse a un caballo y corre a toda velocidad a gritos de liberación. El que en vez de bocinas escucha cada sonido del universo por separado y se da cuenta de que el mundo nos habla a través de una melodía que ensambla y conecta cada susurro del ambiente, en el bullicio de la multitud.
Solo hay que detenerse un segundo y mirar más allá, escuchar más allá. Tus ojos se cierran pero el mareo no se detiene, seguís escribiendo hasta que te duelen las muñecas y ya pasaron 35 minutos o en la realidad dual quizás cuatro horas. tratas de respirar buscando algún olor que te inculpe pero solo percibís la humedad del aire y la lluvia en camino.



miércoles, 23 de noviembre de 2011

Todos los esqueletos de huesos blancuzcos perlados, frágiles y desposeídos pulsan mis retinas abriéndose paso al exterior. Mi cuerpo débil lucha por retenerlos pero sin saberlo goza el punzamiento y desea ser liberado del peso que no le pertenece.
Un par de piernas estáticas se clavan al suelo y otro par de manos se cierra con fuerza atrapando solo un poco de polvo y viento. Dientes que se clavan en labios y pulmones que inhalan tabaco y alquitrán. A eso se reduce mi existir.
No me quedan granos de arena para agregarle al reloj que se desintegra lentamente, el tiempo de detenerse no es hoy aunque así lo disponga, la soledad arremete tras unas puertas llenas de bullicio y de gente en movimiento. 
Sobre el borde de la ventana el aire baila en mi pelo y despliego los brazos deseando no volver jamás, con la convicción de que una vez que me lance al vacío, lo único que detendrá mi caída va a ser la falta de peso de mi propio cuerpo, el propio vacío tras mi piel. No hay colchón no hay otro cuerpo abajo que amortigüe mi fatalidad. Cuando lluevan pétalos secos, cuando se deshoje el otoño, no habrá persona alguna que recuerde en esta ciudad que no duerme para aplastar memorias.